2006-03-26

Despedida de Ocupas

Julien había decido irse de la Guayana, sin derecho ninguno por cierto, pues le tocaba marcharse como mínimo a la vez que nosotros. Pero el amor había triunfado, y contra eso uno no puede luchar. Julien se había enamorado de Mathilde, una Arianespace que venía de vez en cuando a Guayana en misión. Para celebrar que se marchaba preparamos una fiesta en el carbet. Por desgracia el motor de la barca de escacharró y no pudimos llegar muy lejos. Por suerte apareció San Edwan siempre omnipotente y nos remolcó hasta un carbet cercano deshabitado y al que podíamos llevar el resto de nuestras cosas en coche. Pasamos el finde allí de "ocupas", comiendo y bebiendo a la salud de un amigo que nos dejaba para reunirse con el amor de su vida. Jugamos a cosas rarísimas que pueden parecer estúpidas e incluso de críos, pero con una copa de más te ríes hasta de tu sombra. Al día siguiente mientras jugábamos a una Pocha justo un rato antes de marcharnos, apareció el que aparentemente cuidaba del carbet y nos pidió explicaciones. Nos hicimos un poco los longuis y conseguimos que se callara la boca con unas cervezas y 20 euros. Fue un poco embarazoso. Julien se fue a la semana siguiente, y nunca más hemos sabido de él (debe de estar aún con el reencuentro)

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