
En Guayana está de moda tener hijos. La tasa de natalidad anual es una de las más altas del mundo: 3'84% (un claro signo de tercermundismo), con lo que la población se duplicará en 15 años. El 36% de la población tiene menos de 15

años. Pero Oscar y Eva querían elevar la tasa española y tenían previsto volverse con un bebito encargado. Habían pensado que podrían practicar 3 o 4 meses sin problema y que luego se quedarían embarazados. Pero los planes no salieron según lo planeado, se ve que Oscar tiene mucha

puntería y acertó durante el primer mes. Nosotros los teníamos muy controlados y cuando nos hablaron de un retraso enseguida pensamos que el bebé ya estaba en camino. Eva se hizo la prueba y dió positivo, pero aún no se lo creían. Fueron al médico a hacerse la prueba de la ranita, y la ranita dijo "sí". Y en Enero ya tenían encargado a su hijo. Seguimos todos el embarazo muy ilusionados, el bebé sería como nuestro sobrino. Vimos la primera foto, en la que no se veía más que una mongeta (o judía como dicen

otros porque aunque les duela mucho somos catalanes y no lo podemos-queremos evitar, ¡y a mucha honra!) y ya nos pareció un bebé monísimo (a ver si nos enviais la ecografía para colgarla). La tripa de Eva cada vez era más grande y a los 3 meses ya supimos que sería una niña. Empezó la batalla de los nombres, pero claro nosotros no teníamos ni voz ni voto, pero siempre podíamos opinar, ¿no? Y encontraron un nombre: Leire. Para aquellos que no son entendidos, es el nombre de una montaña del País Vasco (¿cierto Oscar?) Oscar estaba un poco decepcionado, él quería un niño porque decía que con las niñas no se puede hacer nada, que ellos son más divertidos (porque puedes jugar a la consola, llevarlos al fú

tbol, ¡pero si la madre es más futbolera que el padre!). Lo que no sabía Oscar es que las niñas son más padreras que los niños y que estará más unida a él. El gran momento se acercaba, así que los futuros abuelitos vinieron a vivir ese gran día con nosotros. Y mientras acabábamos de construir la piscina empezamos a hacer apuestas sobre el día del nacimiento. Ganó María que apostó por el 18 de Octubre porque era también el cumpleaños de su abuelita. Y fuimos todos al hospital muy contentos. Ruth bordó con punto de cruz unos dibujitos muy monos en unos baberos para Leire, que le regaló el día de su nacimiento (y que en ningún momento antes quiso enseñar a los padres). A Oscar se le caía la baba con su hijita (es normal) y ponía esa misma carita que pone cuando va algo achispado.

Es el primer hombre que conocemos que prefiere niños, y ves, al final se da cuenta que prefiere una niña. En Navidades fuimos a ver a la pequeña nueva familia a Barcelona (sus contratos ya habían acabado). La niña estaba monísima. De vez en cuando nos envían fotos de ella, aunque últimamente se ve que no le hacen muchas (ya tardais en enviar). Espero que la niña de grande no nos odie por poner estas fotos "porno" de ella.