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Doña cocreta

Nunca había hecho croquetas y hechaba mucho de menos las de mi madre. Olaya me dijo que había hecho pero que no le había salido bien las bolas, falta de harina tal vez. Una de las veces que nos conectamos para hablar con mis padres, le pregunté a mi madre su exitosa receta (no en vano venden un montón en el bar). Un día hice sopa y con el pollo que sobró hice unas deliciosas croquetas. Felix me ayudó rayando la cebolla (que siempre me lloran los ojos mucho) y luego con la bechamel, pues él es el Rey. Nos salieron muy bonitas, y lo mejor, buenísimas, aunque para mi gusto les faltaba un poquito de sal. Ya saldrán mejor la próxima vez.
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