2005-06-02

ADSL DESConnection

A principios de Mayo el ADSL empezó a hacer el tonto. Internet se desconectaba solo cada cierto tiempo, aleatoriamente. A veces no duraba ni 1 minuto la conexión. El año pasado ya habíamos tenido un problema parecido: internet se cortaba y el teléfono hacía mucho ruido. El problema había sido la humedad que se había filtrado por las paredes y llegaba hasta la toma de teléfono del ordenador y afectaba también a la del teléfono. En aquella ocasión nos pusieron un caja exterior para internet que aislaba el conector e impedía que se mojara. Esta vez hicimos las pruebas nosotros mismos. Desmontamos las tomas de teléfono pero estaban totalmente secas. Llamamos a los de France Télécom. Nos dijeron que era un problema del cable. A los 2 días vino otro técnico a sacar el cable, pero no pudo porque estaba bloqueado en algún punto entre la toma general de red en el otro extremo de la calle y la toma de teléfono de dentro de casa y nosotros teníamos que averiguar en qué punto se quedaba atrapado el cable. Si era desde el límite del jardín hasta dentro de casa era nuestra responsabilidad (bueno, nuestra no, de la inmobiliaria). Llamamos a los de la inmobiliaria que nos dijo que el tema del cable era cosa de France Télécom, y éstos que las cañerías por donde pasa el cable cosa del dueño de la casa. Nos estuvieron mareando durante muchos días. Al final a Felix se le hincharon y cogío una pala y empezó a cavar en el jardín a la búsqueda del cable. Tuvimos suerte y apareció al poco de empezar la faena, aunque podría haber aparecido al cabo de las horas. Justo hasta el borde de la casa el cable estaba libre. Seguimos cavando en dirección a la valla siguiendo la forma del tubo que recubría el cable (totalmente curvilínea) que iba rompiendose conforme lo íbamos descubriendo. Llegamos al borde justo de la acera de la calle y justamente ahí estaba el bloqueo, o en cualquier otro punto de la carretera. Como no creíamos que fueran a levantar la calle para permitirnos volver a tener teléfono, pensamos en cortarlo. En todo esto vino Iván a echarnos una mano. Sacamos una parte por nuestro lado y la otra por la toma general (que por cierto es facilísimo cortarle la línea telefónica a todos los vecinos). Hicimos varias pruebas empalmando los trozos que teníamos y pasando el cable por la ventana volvimos a tener línea. Avisamos a los del teléfono que enseguida se presentaron con un cable nuevo y nos lo cambiaron hasta la ventana, y nos hicieron la gracia de cambiar los colores de los cables y siendo Felix daltónico la cosa estaba complicada. Menos mal que estaba Ruth para resolver el dilema. Seguíamos sin poder meter el cable por la pared ya que al sacarlo algo había bloqueado el conducto. Los de la inmobiliaria esta vez sí, vinieron y desatascaron las cañerías y por fin, volvimos a estar conectados al mundo exterior. Toda esta pesadilla duró nada menos que un mes.

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