
No, no, no vamos a hablar de los pantalones de Da
ni. En Guayana hay la costumbre de hacer una fiesta para inaugurar tu casa o apartamento, se llama la
Cremallère. Todos los últimos españoles hemos pasado de hacerla, Ruth la primera, ya que al encontrarse sola cuando llegó no tenía ganas de fiesta. Pero Dani tenía una gran presión de sus compañeros (todos franceses) para hacerla, y vamos, que tampoco hubo que pincharle mucho. Nos presentamos en su casa a eso de las 21h30, pensamos que era demasiado pronto, pero llegábamos de los últimos. Ya estaban allí todos los franceses, los españoles por supuesto siempre llegamos tarde, y para no perder la costumbre Iván y Javi llegaron los últimos. La casa estaba llega de gente, sobre todo peña de Arianespace que es la empresa donde curra Dani. Estaba la crème de la crème de la base. Por supuesto Dani no quiso complicarse la vida cocinando ni que fuese unos bocatas, así que nos presentó 2 mesas llenas de alcohol y un mo

ntón de pringles (que es una de sus comidas favoritas, las compra por quilos). Acababa de instalarse en la casa, así que no tenía ni equipo de música, ni ordenador, ni tele... Un compañero suyo se trajo un equipillo con lector de CD. De vez en cuando conseguiamos meter algo de buena música: MClan, Héroes... pero rápidamente el dueño (francés) del equipo nos la cambiaba y nos ponía unos bodrios increíbles. La fiesta llegaba cuando los españoles poníamos nuestra música y cantábamos como locos. Luego nos fuimos al Clybertown, una discoteca llena de travolos, pilinguis y legionarios. Iván tuvo que volver a casa a cambiarse de camiseta porque su atuendo no se correspondía con los niveles de excelencia del local. Estuvimos un buen rato bailando como locos y acabamos todos bailando en el podium y bastante pedos. Lo pasamos muy bien, lástima que no lo hagamos todas las semanas.
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