2004-10-14

P'habernos matao...

María y Mauro tenían una piscina muy mona que montamos entre todos a principios de año. Pero a nosotros se nos atojó tener otra en nuestra jardín (es que había empezado la temporada seca y hacía muchísimo calor). Así que nos pusimos manos a la obra a buscar una piscina de segunda mano. Y no nos conformamos con cualquiera, nada menos que 6m de diámetro de piscina. Y nos pusimos a cavar a lo vasco, con una pala y una hazada. Luego nos enteramos que podíamos haber alquilado una pala mecánica, casi matamos a alguien. El primer día nos levantamos prontito (en fin de semana) y Felix se puso a cavar sin guantes ni nada, con una pala de 2m de largo que acabábamos de comprar. Así que cuando vinieron a ayudarnos, tenía las manos tan llenas de ampollas que apenas podía sujetar las herramientas. Ruth le tuvo que curar las manos y se las vendó como buenamente pudo, pero como Felix seguía trabajando pues no se le terminaba de curar. Estuvieron todos trabajando muy duro para hacer una bonita piscina. De vez en cuando Ruth preparaba una limonada bien fría (a veces granizado de limón) para mantenerles fuertes. Pero cuando se iba el sol ya no podían continuar y lo dejaban para el día siguiente. La obra duró más de lo previsto y se alargó del fin de semana. La suerte es que como a los franceses les mola hacer huelgas de vez en cuando, pues tuvimos tiempo a la semana siguiente de continuar entre semana. Parecía la obra de la Sagrada Familia, aquello no se acababa nunca. Felix se esforzó tanto que hasta se mareaba y le daban ganas de vomitar. El suelo era tan duro que tuvimos que comprar un pico para las rocas, y aquello fue el juguete de todos durante el resto del tiempo. Pero un día dejamos de cavar y nos pusimos a montar la piscina. Entonces nos dimos cuenta que faltaba un poco más por cavar de los bordes y volvimos a cavar. Por fin dejamos las palas. Compramos arena de río para hacer el suelo suave, 2metros cúbicos. Cuando fuimos a recoger la piscina la tuvimos que desmontar nosotros mismos (e incluso vaciar porque el dueño era bastante patata) y si no hubiera sido por eso nunca nos hubiéramos creído que el liner que teníamos (la tela que cubre la piscina) fuera el mismo que estaba montado. No llegaba, era demasiado pequeño. Increíble. Los padres de Eva y de Oscar habían venido a pasar unos días ya que Eva estaba apunto de dar a luz (no lo había dicho aún, pero van a ser papás muy pronto). Y hasta ellos se metieron a ayudarnos. Llenamos la piscina a la mitad de agua, pero parecía que el liner iba a rebentar de lo que estiraba. Los mayores nos aconsejaron que no la hiciéramos tan profunda y que así el liner llegaría. Así que la vaciamos durante toda una tarde en el water de casa, pero no funcionó tampoco. Lo desmontamos todo y fuimos a la playa a robar arena para el suelo otra vez y acabámos mandándolo todo a la mierda. Sujetaríamos el liner mientras que se llenara la piscina, nuestra única esperanza era que liner diera de sí, pero como no era elástico pues no las teníamos todas con nosotros (ya no nos importaba nada, si explotaba pues un problema menos). Y sujetando el liner con pinzas de la ropa, empezamos a llenar la piscina. Estuvo llenándose durante 2 días, y para nuestra tranquilidad cuanto más peso tenía el liner encima más estiraba. Luego más tarde alguien nos explicó que el liner siempre estira (a buenas horas...). Acabó la obra y estrenamos la piscina, pero Felix había pasado muchos días sin poder dormir dándole vueltas a lo de la piscina, así que luego le dió una pájara (siempre se preocupa demasiado por todo). Podeis venir a bañaros cuando querais, la piscina está lista.

No hay comentarios.: