2004-07-10

¿Qué pasa culebras?

Antes de volvernos a casa después de visitar las tortugas, decidimos visitar el Zoo que no había podido visitar Ruth cuando vino su madre, el Zoo de Saint Jean. Este Zoo es algo especial y el guía ni digamos. Tenía un tic muy gracioso y siempre decía "automáticamente" en todas las frases, aunque no tuviera mucho sentido. Además hablaba tan rápido que a veces se quedaba sin aliento. El Zoo éste lo llevan entre él y su madre y subsisten con la entrada que cobran a los visitantes y con el alquiler de algunos Carbets. Al empezar la visita te das cuenta que no es un Zoo tradicional. Te dejan entrar en las jaulas de los animales, tocarlos, cogerlos y hacerte fotos con ellos. Además el tío estaba algo zumbado, hablaba con los animales, se peleaba con ellos y los hacía cabrear e incluso se daba besos con lengua con algunos. Vimos animales típicos de Guayana como: el jaguar (a éste no lo tocamos), monos, loros, caimanes (que como se ve en la foto sólo abren la garganta para tragar), tortugas, pájaros varios, gorrinos apestosos y, lo más espectacular, serpientes: Boas, Anacondas y Pitones. Al contrario de lo que piensa la gente, tienen un tacto muy agradable, suave y para nada pringoso. Lo bueno fue cuando dijo de sacar las serpientes de sus cajas. Nos las puso encima y aunque nos costó acostumbrarnos al hecho de tenerlas por el cuerpo, finalmente aguantamos el tipo hasta hacernos la foto. Estas serpientes están acostumbradas al contacto con los humanos, pero no es aconsejable cogerlas si te las encuentras por el bosque. Sólo atacan si se sienten amenazadas. Hay un tipo de Boa, con colores muy vivos, que sólo les sirven para espantar a posibles depredadores. Estas serpientes son tan pequeñas que sólo son mortales si te pican entre las comisuras de los dedos, que ya hay que ponérselo a huevo. Al final de la visita entramos en la jaula de las serpientes más tremendas, las Anacondas. La más grande de ellas pesaba unos 80Kg, así que Felix se acercó sólo a tocarla (cualquiera la cogía en brazos), pero Ruth no se atrevió ni a eso. La mediana pesaba unos 40Kg así que también pasamos. La "pequeñita" de unos 10Kg estaba más a nuestro alcance. Felix la cogió sin miedo para hacerse la foto y a Ruth la "obligaron" para poder tener una foto del trío. La serpiente se sintió un momento asustada porque creía que se iba a caer, así que se agarró fuertemente al cuello de Ruth a modo de bufanda y ésta pedía a gritos la foto porque se estaba quedando sin respiración. Después de eso recogimos los bártulos y nos fuimos para Kourou.

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