2006-05-12

Terremoto MAGA

Javi y Olaya se fueron de vacaciones a España. Ellos nos cuidan siempre a Bentley, la tortuga, así que nos ofrecimos para cuidar de su gatita. Maga es muy chiquitita y muy boniquilla. Pero tiene más mala leche que la madre que la parió. No tiene ni una idea buena. A veces te ríes un montón de las monadas que hace, pero la mayoría de las veces ... Teníamos que ir saltando por casa (no es coña) para evitar sus mordiscos en los tobillos. Nos esperaba escondida detrás de las paredes o de las puertas para saltar a traición. Cuando estábamos sentados en el sofá nos mordía el culo o la cabeza (dependiendo de donde se sentara). Nos volvíamos locos buscando a un osito que tiene para desahogarse, pero a veces pasaba del oso, claro, nosotros estamos más ricos. Otras veces le daba por meterse por la funda del sofá y recorrer el borde dando patadas a diestro y siniestro. Cuando mejor estaba era cuando se metía en el falso fondo del sofá, allí se quedaba quietecita. Muchas veces le daba por escalar por las mosquiteras, era curioso cuando llegaba al final y seguía. Por supuesto, no podía engancharse al hormigón con las uñas y acababa pegándose el ostiazo. Lo gracioso es que al rato volvía a intentarlo, ¿espíritu de superación? Había veces en las que cuando llegaba al final de la mosquitera pedía ayuda para poder bajar. Un día ya fue la repanocha. Antes de irnos a trabajar escaló por una mosquitera y se metió por unas rendrijas del armario empotrado. Luego pidió ayuda para bajar. Nos fuimos al trabajo y cuando volvimos nos sorprendió que no estuviera en la puerta con el RUN-RUN. La escuchamos maullar y nos partimos el culo cuando la vimos otra vez en el armario. Pobrecita, a saber cuantas horas se había pasado allí dentro. Sólo le prohibíamos la entrada al trastero porque estaba la tortuga y tenía fijación con ella, y a nuestra habitación porque no queríamos que se subiera a la cama. Su obsesión era entrar en estos dos sitios y para pillarla nos veíamos negros. Maga es el primer gato que conozco al que le gusta el agua. Se mete en la ducha cada dos por tres, y si está mojada mejor, increíble. Duerme en los lugares más insospechados del mundo. Hay rincones de la casa que no sabíamos que existían: un hueco en la estantería del lavabo y una entrada alternativa a los cajones del escritorio (donde dormía muchas veces como se puede ver en la foto). Hubo momentos muy divertidos, como sus juegos con las judías o con la caja de leche, no perdaís detalle del vídeo. Le dió por jugar a meterse en la caja de leche y ese fue su juego preferido hasta que se fue, no sin antes haberla destrozado a mordiscos. Esta experiencia nos ha enseñado que de todas todas preferimos a los perros. Vale que los perros se pueden hacer pipi en casa o comerte los apuntes, o ladrar hasta quedarse sin voz. te da más trabajo porque tienes que bañarlo o sacarlo a la calle. Pero no tiene malas ideas como los gatos y lo mejor, son más cariñosos y te devuelven los cuidados que les dás.

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