2007-05-01

La Malaria

Cuando vienes a un país exótico como éste te ponen varias vacunas y te previenen sobre el riesgo de enfermedades tropicales, como el dengue o la Malaria. Te dicen que no comas nada sin lavarlo con lejía, que no pidas ensaladas en los restaurantes y que las coca-colas las bebas de las latas y siempre sin hielo. Al llegar te das cuenta de que son un exagerados y que no hay que vivir con tanto miedo, sólo hay que tener un poco de cuidado con donde comes y por donde te paseas. Hemos conocido a alguna persona con dengue, de hecho cuando Olivier estuvo en mi despacho tuvo un dengue hemorrágico, uno de los más graves. Estuvo un tiempo en la cama y perdió algunos quilos. Un dengue es como una gripe bastante fuerte, no es mortal si te cuidas, pero hay que ir al médico. Pero por mucho que se lo expliques a tus padres siempre piensan que si lo pillas te mueres, y se santiguan para que no lo pilles. Lucia, Yannick, Olivier y Natacha se fueron a hacer la remontada del río Mataroní y a la vuelta Lucía empezó a encontrarse mal. Es enfermera y lo primero que pensó era que tenía el dengue, pero en lugar de ir al médico se quedó en casa pensando en que ya se le pasaría, ya se sabe, en casa de herrero cuchillo de palo. Al cabo de una semana la cosa no mejoraba y eso no es normal en un dengue. Acabó yendo al médico y éste le dijo que de dengue nada, que tenía una señora Malaria. Nos echamos todos las manos a la cabeza. La pobre estuvo varias semanas bastante chunga, con dolores, vómitos, diarreas... hay que tener en cuenta que el mosquito pone sus huevos en el hígado. El médico le dijo que tenía en ese momento el hígado como si hubiese estado bebiendo durante 10 años. Hizo todo lo que estuvo en su mano para recuperarse lo suficiente como para irse de vacaciones a Brasil como tenín planeado. Ahora le han dicho que durante 7 años cada vez que tenga fiebre tiene que ir al médico por si es una recaída.

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