Este ha sido sin lugar a dudas el mejor regalo de cumpleaños que he recibido, y los he recibido muy bonitos. Eran mis 30 años y mis colegas junto con mi marido se pusieron de acuerdo para regalarme un salto en paracaídas, en tandem para ser más exactos. Llegamos a las 11h como estaba previsto, pero por lo visto el avión había pinchado una rueda y no podía estar allí hasta las 13h. Dios, ¡¡se estaba haciendo eterno!!. Nos fuimos a comer, pero a la vuelta todavía no habían llegado los demás, así que aprovechamos para hacer una pequeña formación. Después estuvimos un rato todos hablando amistosamente. Se hizo la hora de subir al avión. Nos pusimos los monos de trabajo y nos dirijimos al avión. Al subir al vión me di cuenta de que no le había dado un beso a Felix, tal vez el último. En el avión no cogía ni una punta de alfiler, vamos que pasamos el rato diciéndonos: ¡ei, quita el pie que me lo clavas en la boca!, el caso es que el viaje fue muy divertido. En el video se ve que no paro de reirme, no siempre era de las tonterías que decían, es que tenía risa tonta de esa de nervios... Llegó la hora de tirarse y no había marcha atrás. Cuando me pusieron en el filo del avión se me pasó de todo. Me dijeron que respirara normalmente y que chillara al saltar llamando a mi madre, y vaya que si lo hice, de hecho si pasas el video lentamente se vé a la perfección.Esta aventura tengo que repetirla.
2006-11-08
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