2005-10-01

Ya tenemos sofá

Cuando llegamos a Guayana no nos tuvimos que preocupar por el mobiliario de la casa porque nos lo prestaron. Salvo armarios (porque la casa no estaba equipada con ellos de base) y el mueble de la tele, no tuvimos que comprar nada. Lo malo son los sofás. Son incomodísimos. Los 2 primeros meses pasan porque la espuma está dura. Pero la espuma va cediendo y llega un momento en el que no hay gran diferencia con sentarse directamente en las maderas (el culo se nos quedaba literalmente a rayas). Lo peor es que cuando viene la gente, no para de criticarte el sofá, como si no te hubieras ya dado cuenta de lo incómodo que es. Antes de las vacaciones teníamos decidido comprarnos un clic-clac (un sofá de varias posiciones que puede hacer las veces de cama en caso de necesidad). Pero no encontramos ninguno a nuestro gusto. Al volver nos hemos ido decididos al Conforama de Cayenne a comprarlo. Nos presentamos allí y nos gustó bastante uno, sobre todo porque en lugar de espuma tiene auténticos colchones (el gran confort). El precio era bastante elevado y nos lo pensamos durante la noche. A la mañana siguiente pensamos que valía la pena comprarlo (habíamos pasado algunas horas sentados en el sofá viejo y nuestros culos/espaldas nos lo pedían a gritos). Así que pusimos rumbo a Cayenne. Pero antes de salir nos acordamos que en Kourou también hay un Conforama y decidimos probar suerte, por lo menos para evitarnos el viaje (60Km-> 60Km). Llegamos y lo encontramos. Lo raro es que había uno en rojo que valía bastante menos y uno azul (que era el que queríamos nosotros) que no tenía precio. Nos dijeron que el rojo era más barato porque sólo quedaba el de exposición, pero el azul era más caro. Cuando fueron a revisar en los almacenes comprobaron que del azul tan sólo quedaba el de exposición, así que al final nos los rebajaron también. Una buena compra. Ahora nos quedamos dormiditos viendo la tele y nos cuesta irnos a la cama de lo cómodos que estamos.

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