2005-02-04

Hasta luego boludo

Y le tocó el turno al francés. Julien, más enamorado de Argentina y de las argentinas que de su trabajo en Guayana. Acabó su contrato y decidió marchar a tierras francesas civilizadas. Su despedida no fue tan emotiva como las demás. Le regalamaos una bandera de Argentina con una dedicatoria de cada uno los 4 sobrevivientes, para que no nos olvidara. No porque no sintiéramos que se marchara, sino porque estaba tan feliz y eufórico que nos sabía mal echar siquiera una lagrimita. Julien volvió a su tierra y llevó a sus padres a conocer su querida Argentina . Al volver a casa encontró un trabajo que le llena. Esperamos reencontrarnos con él algún día cuando volvamos a casa.

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