2004-02-06

Pato al agua

Primero pedir disculpas a mis queridos amigos ya en la madre Patria. Me he hecho un lío con las fechas. Y además te diré Oscar que cuando os he mencionado te he puesto el primero, si es que tenía que ser Pitufo gruñón el que protestara. Pues como ya dije en la primera entrada, al llegar tuve una gran acogida en general y conocí a los mejores amigos del mundo. Aquí los amigos son tu segunda familia y son las únicas personas a las que puedes acudir. Cuando tienes algo que compartir, sea bueno o malo, ahí están los primeros para socorrerte, y estos son los mejores. Antes de explicar nada más quisiera decirles unas palabras a todos ellos por haberme acogido y tratado como a una más desde el primer día: GRACIAS AMIGOS. Lo malo que tiene hacerte muy amigo de alguien es que llega un momento que la confianza da asco y recurríamos unos a los otros hasta para las tareas más sucias (y muy bien hecho por otro lado, para eso están los amigos). Y así hicieron Mauro y María. Se compraron una piscina y nos llamaron a todos a las armas, y todos acudimos. Y con el sudor de nuestra frente, las agujetas y con alguna que otra picadura de abeja, conseguimos sacar adelante el proyecto. ¿En qué otra cosa pueden emplear su mente y su cuerpo un ingeniero industrial (Octavio el maño), 2 informáticos (1 de vacaciones por cierto) (Mauro de Madriz y Julian franco-argentino), 2 físicos (el matrimonio Eva-Oscar), 1 licenciada en económicas (María la Sueca) y una ingerinera en telecomunicaciones (Yo misma)? Pues en hacer una piscina con sus propias manos, y pensando mucho. Tengo que hacer una mención especial al pedazo de caminito que hicimos Eva y Yo y que llevaba hasta la piscina, una obra de arte. Pasamos unos días muy buenos todos juntos, codo con codo, trabajando por un proyecto en común, como una familia, sí señor. Es cierto que a mi me han ayudado mucho más que Yo a ellos: acogida a la llegada a tierras extrañas, el traslado a la casa nueva (con el consiguiente cuelgue de cortidas y todo el sarao), el apoyo cuando el vecino violento se puso tonto y luego más adelante con mi propia piscina, y 1000 cosas más que seguro me olvido y que tampoco tienen precio. Espero por otro lado que se les haya quedado un buen sabor de boca por habernos conocido a Felix y a mi como nos has pasado a nosotros por haberlos conocido. Mandadme fotos de lo de la piscina chavales.

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